Aún conocemos poca gente aquí y tejer una red de apoyo y amistad llevará su tiempo. Menos mal estamos juntos (2+2+gato) y nos vamos apoyando y dando ánimos. A algunos nos ha costado más que a otros, a Jaime y a Teo les ha costado menos, y a Edu y a Clara, un poco más. Tenemos un largo camino para ir descubriendo poco a poco este nuevo territorio y su colorido. Por ahora ya vamos encontrando muchas razones para querer a Montreal, aquí algunos ejemplos.
1. La
naturaleza es impresionante
Montreal tiene 17 grandes parques, con un total de 2000 hectáreas (La cuarta parte de la
superficie de Granada). Son preciosas áreas naturales llenas de biodiversidad y
belleza. Al llegar estábamos cerca del Parque
la Fontaine, con áreas de picnic y juegos infantiles, piscinas para niños,
un parque para perros, y muchos árboles entre ellos, imponente álamos. Además
montones de ardillas.
Ahora nuestro parque es el Jarry, con lago, piscina, muchas pistas de deportes, incluido tenis. Por cierto, allí Nadal ganó el torneo de Montreal el pasado agosto.
El otoño es precioso con las hojas de mil colores. Hemos podido disfrutar mucho de los alrededores y hemos visto algunos animales nativos.
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| Parc Jarry |
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| Recogiendo manzanas |
| Edu y Antonia impresionados |
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| Parc Omega |
Parc Omega
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2. Mucha tranquilidad y sonrisas por todos lados
Es
un tópico, pero es verdad. Los montrealeses suelen ser muy amables. Te sonríen
si te cruzas por la calle, siempre dispuestos a abrirte la puerta si vas con
niños o a cederte el sitio en el metro. Siempre dicen “gracias” y “por favor”.
Como el
metro no está nada adaptado para llevar sillas con niños, una ayuda
normalmente es necesaria y la gente la ofrece sin problemas.
A
lo mejor por la tradición católica, la familia tiene un gran valor y en el
trabajo suelen respetar este espacio. Sin embargo, muchas guarderías y colegios
funcionan hasta las 6 de la tarde, señal de
poca conciliación, no hay que olvidar que esto es América. Será
necesario un post (o mas) dedicado al tema familiar.
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| Sonrisa montrealesa |
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| Sonrisa mueca montrealesa |
3. Gente de aquí y de allá
Lo
que Edu ve en su cole es un buen reflejo de lo que se ve en la calle. Allí se hablan
23 idiomas y hay niñas y niños de unas 70 nacionalidades. Es un cole público,
en un barrio francófono, con muchos partidarios de la independencia. Edu
está en una clase llamada “acogida” donde comparte con compañeros de Egipto,
China, Moldavia y varios sitios de América latina (Una vez dominan el idioma,
pasan a las clases regulares).
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| Edu en Tim Hortons (Cadena canadiense de cafeterías) |
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| Niños en Halloween (31/10/2013) |
4. Verano y otoño con un clima
estupendo
Aunque
es el gran terror del inmigrante en Canadá, el frío no está presente todo el
año. Hemos podido disfrutar de temperaturas muy buenas en verano (Nada que ver
con los 40 y pico de Granada) y el otoño ha estado muy bien, con temperaturas
por encima de 15 grados y una lluvia que no conocíamos, como si alguien desde
arriba disparase un pulverizador (o spray en colombiano). Solo desde la semana
pasada estamos empezando a ver los primeros signos del invierno, temperaturas
por debajo de 0ºC
en la madrugada y máximas por debajo de 10ºC .
5. Cultura al alcance de todos
Desde
las primeras semanas tenemos nuestras “cartes” de bibliotecas. Un juego de
tarjetas más voluminoso que las tarjetas de crédito, que nos permite acceder a
una cantidad increíble de libros, e-books, DVDs, CDs… y a una serie de
conferencias, cuentacuentos, obras de teatro y muchas actividades en las sedes
de las bibliotecas. Por un lado, está la red de unas 30 bibliotecas de barrio, bajo
el principio de que toda vivienda debe contar con una biblioteca a menos de 5 kilómetros (Desde
casa tenemos 2 bibliotecas cerca). De otro lado, está la biblioteca central,
que pertenece al gobierno de Québec y que es un edificio de 5 plantas que ocupa
una manzana en el corazón de Montréal.
Además
esta ciudad es conocida por su gran oferta cultural, con el mayor número de
festivales de Canadá, siempre con actividades gratuitas en el programa.
De
todos modos, la cultura mueve mucho dinero, hay importantes inversiones
públicas en renovar y crear nuevos espacios, pero además hay un mercado
“natural” alrededor de las actividades con las tiendas de souvenirs y también las
bibliotecas recaudan muchísimo en multas por retraso en la devolución de los
préstamos (Con nosotros se van a forrar!).
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| Teo en el parque de las ciencias |
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| Niños en el parque de las ciencias |
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| Niños en el Biodôme |
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| Niños tocando piano en la calle, disponible para quienes pasan por ahí |

















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