Hace un mes que dejamos nuestra
querida Granada por la “belle Montréal". Desde nuestra llegada teníamos la
intención de escribir un post contando nuestras aventuras, pero estos primeros
días han tenido más tarea de la esperada.
Empecemos por la partida de
Granada. La salida fue cuanto menos rocambolesca…Preparando las maletas, los niños y al gato, había que
limpiar, escoger lo que se quedaba, lo que se regalaba y lo que podíamos llevar
(difícil negociación). Además dejar la casa lista para los nuevos inquilinos y
hacer esos pequeños arreglillos que habíamos dejado acumular.
La víspera del viaje nos fuimos a
Málaga, porque nuestro gato (Kogui) tenía que pasar por aduana, como la más
valiosa mercancía. En el puerto de Málaga, la veterinaria tenía que hacerle un informe,
pero justo llevaban toda la mañana sin luz y tuvimos que ir donde los vecinos
(una empresa privada de logística marítima) para imprimir los papeles, según
ella “a los de al lado no les afecta la crisis”. Luego, ir al aeropuerto a
hacerle los papeles de exportación definitivos en la aduana. Todo esto en
una furgo alquilada donde no cabía un alfiler.
Al terminar las gestiones, nos
fuimos a un hotelito muy recomendable en Torremolinos que permitía gatos, por supuesto. Tomamos nuestro último gazpacho en suelo
español y nos fuimos a la playa con Luna Mora.
Día D.
El día tan esperado ya había
llegado, nos levantamos prontito con nuestras 14 piezas de equipaje (6 maletas +
caja del gato + 2 sillas de niños + 4 maletas de mano + carrito de bebé). Con
los niños dormidos, aún no entendemos como lo hicimos para llevar todo esto hasta
el counter de AirTransat. Llegamos entre los primeros 5, pero las caras de los
demás dejaban presagiar lo que venía; 1 hora de check in, llevar a Kogui a la terminal de carga y revisión de todo, hasta que finalmente conseguimos deshacernos del equipaje y subimos al avión. Afortunadamente, el vuelo estuvo bien,
los niños muy tranquilos, el gato abajo con el equipaje y nosotros con una
mezcla de emociones propia del migrante.
Para llegar al aéropuerto de Montréal es necesario sobrevolar toda la ciudad. Pudimos
ver el imponenete río Saint-Laurent, muchas calles rectas, autopistas al norte
y al sur de la ciudad y algunos edificios llamativos como el Parque Olímpico. Al
aterrizar, llovía un poco en la ciudad y teníamos unos 27ºC aunque, con la humedad el
calor era terrible. Pasamos a recoger los 13 bultos que llegaban al aeropuerto
y tuvimos que alquilar un coche para ir hasta el quinto pinto a recoger a Kogui
en la terminal de carga. Mientras Clara y el pequeño se fueron al piso que habíamos
alquilado desde mayo, por el sistema de Trip Advisor (Flipkey).
El piso resultó muy agradable, en
el barrio de Plateau-Mont Royal: con las características escaleras montrealesas, los árboles a lado y lado de la
calle que unen sus ramas por arriba y las pequeñas ardillas que van por ahí
como si de un bosque se tratase.
Los primero días trascurrieron
entre gestiones y papeleos: Obtener el Número de Seguridad Social, conseguir la “Assurance Maladie ”,
conseguir el cole de Edu y la guarde de Teo, contratar teléfono móvil y un
largo etcétera. Pudimos conseguir un piso definitivo donde pasar el invierno, pero
aquí generalmente se alquilan totalmente vacíos. Afortunadamente la dueña nos
dejo un frigorífico y un sofá, las demás cosillas las hemos ido consiguiendo
poco a poco, casi todo de segunda mano, que es un mercado que aquí se mueve
muchísimo.
Ahora vivimos en el barrio Villeray,
un poco mas lejos del centro, pero al lado de una estación del metro y a un
paso del mercado Jean Talon.
Edu irá al cole a dos calles de casa y
Teo irá a la guarde de la Universidad de
Montreal, a 6 estaciones de metro.
Este primer mes también nos ha
permitido hacernos una idea de la ciudad, de las muchas cosas que nos gustan de
ella y de lo que no entendemos, de lo que echamos en falta de nuestra querida
Granada y hacer más reales nuestras expectativas de lo que viviremos estos 2 años… pero esto ya vendrá en las próximas
entradas.


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Todo suena muy biennnnnnnnnnnnnnnn
ResponderEliminarY todo me suena tanto, las emociones del cambio, las expectativas con lo que uno se va a encontrar, el amontanamiento de gestiones: casa, banco, cole, móvil, seguros... volver a montarse la vida en otro lugar es muy ajetreado!, mucha tareita que la verdad se hace con mucho gusto, cuando existe el deseo de esa nueva vida.
Me alegro infinito. Estoy segura de que os va ir genial, porque cuando uno migra por deseo, y no por necesidad, la vida la afronta para que todo vaya bien, y va.
Os deseo un montón de vivencias hermosas en Montreal, una ciudad la mar de deliciosaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Muchos besos a los cuatro. Y seguir contando! Lala
Me alegro muchísimo que esteis tan bien y sobretodo, muchísimas gracias por contarnos vuestra experiencia. Estoy deseando que nos contéis más.
ResponderEliminarMuchos besos para los cuatro
Bea
¡Qué lindas fotos! se les ve genial. Me alegro de que todo vaya saliendo comme il faut!
ResponderEliminarAbrazos desde Granada, donde se les echa de menos a los 4, no tanto al gato ;)
Olga